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10 January 2016 No hay nada más fácil que la cría de caracoles. ¿De verdad es así?

Compras unas decenas de caracoles, los reproduces o, más bien, ellos mismos se reproducen, los vendes y ya vas ganando… No, ¡eso no es así! La compra no es suficiente. Lo difícil empieza en ese momento. Por más obvio que parezca, este grupo de cultivo es muy exigente. Una alimentación equivocada hará que no crezcan. Si no los proteges, serán comidos por los roedores. Hay que tener cuidado para que no se esparzan en todas partes, ya sea por el recinto durante la reproducción (a continuación, una escalera y habrá que despegarlos del techo), o fuera de la granja (a continuación, los pisarás paseando junto a la valla). Dentro de la sala no habrá tragedia, pero cuando los caracoles ya estén en el campo, verás la diferencia. Si no colocas a los fugitivos de nuevo dentro de la granja, tu cosecha será muy reducida. El pastor eléctrico es una buena solución. Un lubricante mezclado con sal también te servirá.

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